La autoridad personal de un líder es una consecuencia de los valores y capacidades que éste manifiesta en su gestión. Es una consideración que las personas que están en su entorno le reconocen, sin que la empresa pueda ni otorgar, ni desposeerle de ella.



Los valores que confieren autoridad personal han ido cambiando a lo largo de la historia de la humanidad. En este momento de crisis económica, de dificultad e incertidumbre, cobra un valor especial la capacidad para dirigir la nave en mitad de la tormenta sin alejarse de los valores esenciales.

 

7 claves para ganar autoridad personal

Ganarse el respeto y el reconocimiento de sus colaboradores es en sí mismo un reto que muchos jefes no alcanzan. La autoridad personal se cimienta a base de:

1.- Liderar respetando a las personas, sin traicionarse en la dificultad, sin romper el equipo con decisiones erráticas, sin esconderse, siendo un referente…

2.- Se hace fundamental mantener el sentido del humor en la adversidad y la humildad para seguir aprendiendo.

3.- Crear condiciones para la colaboración.

4.- Defender el amor por el trabajo bien hecho.

5.- Tomar decisiones cuando otros no deben o no son capaces de hacerlo.

6.- Ser  imaginativo, conservar altos niveles de energía.

7.- Y, en opinión de los propios directivos, tener una alta dosis de consistencia personal.

cualidades lider 

5 cualidades del líder ideal

La gran mayoría de los directivos de cualquier empresa son a la vez jefes y subordinados. Algunos indicadores que nos proporcionan información sobre la calidad del liderazgo se construyen al preguntar a los directivos sobre la labor de sus jefes. Hay 5 características que podrían definir a un hipotético jefe ideal:

1.- La capacidad de comunicación.

2.- Proporcionar los recursos al equipo para que este realice su trabajo. Es la figura del jefe como comunicador y gran proveedor, lo cual contribuye a la credibilidad del directivo.

3.- El buen líder se percibe fundamentalmente como alguien que muestra con claridad sus directrices y que genera las mejores condiciones de trabajo para su equipo.

4.- Su formación universitaria.

5.- No es tan relevante, pero no deja de ayudar,  para un jefe ideal que resulte agradable y que mantenga relaciones de amistad con sus colaboradores.

Todos los jefes imprimen modelos de gestión que pretenden que sean las líneas de trabajo a seguir en la compañía. Los líderes más eficaces son conscientes de los espacios de mejora y no dejan de aprender durante toda su carrera directiva.

 

¿Autoridad o persuasión? Tal vez un poco de las dos

Entre las cualidades del liderazgo, cuando se ejerce la dirección de un equipo surge la pregunta de si ésta se tiene que basar en la autoridad o en la persuasión. Ambos conceptos son importantes.

  El líder debe tener la capacidad de persuadir y utilizar su autoridad.  

En la mayoría de las ocasiones es liderazgo se debería basar en la persuasión:

Convencer a los subordinados de que hay que actuar de tal manera.

La persona rinde más cuando está convencido de lo que hace.  

La persona considerará estas decisiones como algo propio y se sentirá más integrado en la organización (considerará que se le tiene en cuenta). El líder debe ser un auténtico experto en el arte de persuadir, debe ser una persona realmente convincente. En la persuasión se produce un intercambio de ideas: el líder expone (vende) sus objetivos, trata de convencer, pero tiene en cuenta la opinión de sus colaboradores.

Pero, muy claramente, en determinadas ocasiones el líder debe utilizar su autoridad y hacerlo con determinación. Por ejemplo, si el equipo rechaza la propuesta del líder, si es un grupo problemático, ante una situación de crisis, etc.

El líder debe imponer su autoridad aunque sea impopular. No obstante, el líder no debe abusar del uso de su autoridad. Los empleados distinguen perfectamente cuando su uso está justificado y cuando resulta caprichoso. En todo caso, el uso de la autoridad debe ir paralelo a un extraordinario respeto hacia las personas.

El líder tiene derecho a exigir, a dar órdenes, etc., lo que no tiene derecho bajo ningún concepto es a abusar de las personas, a avasallarlas, a humillarlas.

Un uso injustificado de la autoridad afecta muy negativamente a la unión entre el líder y sus empleados.  A nadie le agrada que le estén mandando continuamente. Los empleados son mayores de edad y saben por lo general como comportarse.

Recibir una orden es muy poco motivador. El empleado se limitará probablemente a cumplirla y poco más (hacer el mínimo necesario para evitar el castigo). Cuando la dirección de un grupo se basa en el "ordeno y mando" es iluso pretender que el empleado se sienta motivado, por lo que difícilmente va a dar lo mejor de sí mismo.

El uso abusivo de la autoridad ("porque lo digo yo") crea un ambiente de tensión que afecta a la integración de la plantilla con la empresa. Si el líder abusa de su autoridad, sus subordinados harán lo mismo (pero multiplicado) con los niveles inferiores, generando un ambiente de tensión, a veces insoportable.

Por el contrario, si el líder promueve una dirección participativa, este modelo de gestión también se irá extendiendo por todos los niveles de la empresa.

Hay que rechazar la idea de que basar el liderazgo en la persuasión y no en la autoridad es un signo de debilidad.

Todo lo contrario, no hay mayor muestra de autoridad que el poder recurrir a ella y no hacerlo, renunciar voluntariamente al empleo del poder en favor de la persuasión.

las cualidades de un líder deben mejorar el ambiente

El equipo capta esto inmediatamente. El ambiente de trabajo mejora radicalmente, la gente se siente a gusto, se muestra participativa, con ganas de hacer cosas.

Hay que dejar muy claro que el dirigir mediante la persuasión no implica ser menos exigente. Y ser exigente es inherente a la función de un líder efectivo. En un mundo tan competitivo como el actual un alto nivel de exigencia es esencial para que la empresa sobreviva.

No obstante, este alto nivel de exigencia no tiene por qué estar reñido con tratar de convencer a la organización de la conveniencia de las medidas que se adoptan, ni de tener un trato cordial con los empleados basado en el respeto. Un alto nivel de exigencia no exige necesariamente actuar como un tirano.

Por último, señalar que aunque se busque generar en la organización un ambiente de trabajo agradable, participativo, evitando tensiones innecesarias, el empleado debe tener muy claro que no se admitirá bajo ningún concepto la menor indisciplina.

Al empleado hay que tratarlo como una persona responsable, pero hay que exigirle también que corresponda, comportándose con madurez.

¿Qué acciones tomarás en tu negocio y en tu vida, en este sentido?

 


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Por Pepe Villacís

autor

Licenciado en Contabilidad y Auditoría. Maestro en Negocios (obtenida en Arizona E.E.U.U). Coach Personal, certificado por CoachVille Spain. Coach de negocios, Coach directivo y Coach de Coaches de ActionCoach México.

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