Lo primero que le vas a tener que vender a cualquier cliente eres tu mismo. Aprende cómo lograr una muy buena impresión con tus clientes y generar una relación de confianza desde los primeros segundos de conocerlos.



No hay una segunda oportunidad para una primera impresión”.

 - Oscar Wilde

 

¿Has sentido que alguien que apenas conociste te cae muy mal? O quizá te ha pasado lo contrario. A menudo formamos juicios sobre las personas sin tener toda la información y esto se debe a que cuando interactuamos por vez primera solamente contamos con 30 segundos para crear una buena impresión y comunicar algo.

 

Un conocido me contaba la historia de como estuvo a punto de comprar un automóvil de lujo, el auto de sus sueños. Y digo a punto porque al final decidió no comprarlo.  Esta persona sabía todo sobre el auto, investigó en línea precios, financiamientos, datos técnicos y más. Y a pesar de que no estaba en su presupuesto se creaba escenarios en los que podría darse ese lujo: vender algunos objetos de valor, reducir otros gastos, incluso mudarse a un departamento más pequeño. Nada podría detener su decisión de compra. Claro hasta que fue a la concesionaria y tras pasar unos minutos con el vendedor el velo que tenía frente a sus ojos cayó al suelo. Al preguntarle ¿Qué fue lo que te hizo dudar? su respuesta fue: No sé, no me dio confianza el representante. Confianza. Tan sólo habían pasado un par de minutos juntos. Una primera impresión puede ser el factor decisivo en un cierre de ventas, incluso aún y cuando haya mucho camino que recorrer entre esas dos situaciones.

 

Para conseguir ese impacto al momento de conocer a tu cliente aplica estas simples técnicas que te pondrán en camino a una relación larga y duradera (siempre y cuando sepas cultivarla). Ojo, no quiere decir que siempre que tengas una buena impresión con un cliente tendrás segura una venta, eso dependerá del seguimiento que brindes tras esa primera cita, sin embargo estos tips son un buen lugar para comenzar.


Todo está en la actitud

El cuerpo es el reflejo de cómo nos sentimos. Si estás de mal humor o sin poder controlar tus nervios, tu postura y lenguaje corporal lo van a reflejar. Antes de una reunión tomate unos minutos para reflexionar en tus emociones, ¿Cómo te has sentido durante el día? ¿Qué acciones encuentras que se detonaron por una actitud incorrecta? Si tu actitud cambia hacia el positivo tu cuerpo lo hará también y todo tu lenguaje corporal será reflejo de ello. Comienza con la actitud y lo demás vendrá más fácil.



Ajusta tu postura

Intenta lo siguiente. Levanta tus hombros hacia tus orejas. Ahora empuja los hombros hacia atrás y deja caer los brazos. ¿Sentiste que tu espalda se erguía? Este simple ejercicio causa que modifiques tu postura y te mantengas con la espalda recta, en esta posición mostramos más confianza y de hecho podemos sentirnos así. Llegar a una cita con los hombros caídos y la espalda encorvada comunica al otro que no tenemos ganas de estar ahí. Mejor llegar con la confianza puesta.



Se agradable

Suena simple pero es bastante complejo, dado que no todos somos iguales lo que para ti es agradable no lo es para el otro. Sin embargo hay acciones que son universales y que ayudan a comunicar que somos una persona agradable. Comienza sonriendo ligeramente al entrar a la oficina o lugar donde tendrás tu reunión y a medida que veas directo a tu cliente ensancha la sonrisa de forma natural. La escucha activa y el ser una persona con modales son cosas que a todo el mundo le agradan.



Contacto visual y atención dedicada

En la época en que nos encontramos es muy difícil no caer en distracciones, el teléfono e incluso ahora relojes inteligentes, pantallas que nos bombardean con información todo el tiempo hacen que perdamos la atención de lo realmente importante. Cuando llegues a una cita comienza por intentar distinguir el color de ojos de tu cliente esto hará que mantengas contacto visual por un momento lo suficientemente largo como para que comunique completa atención y apertura. Mientras estás en ese cuarto por nada del mundo vayas a ver tu reloj, el celular u otra pantalla, tu atención debe ser cien por cien hacia tu interlocutor.

 

Preparación es la clave

A las personas no cae muy mal alguien que no sabe de lo que habla, inmediatamente que notamos eso nos cerramos y no queremos saber nada más. Lo mismo va a suceder si en esa primer interacción algo se te olvida, pasas por alto o demuestras ignorancia. Prepárate incluso para las posibles respuestas o situaciones donde el cliente reaccione de forma opuesta a lo que habías contemplado.

 

Seguimiento, la cereza del pastel

Lo lograste, pasaste el umbral de esos 30 segundos para una buena impresión y la reunión incluso se extendió más de lo esperado y durante la misma lograron encontrar puntos en común. Usa eso a tu favor y continúa dando seguimiento, de hecho trata de hacerlo lo antes posible. Una llamada de agradecimiento por la cita o un correo de recordatorio. Incluso si ese cliente aún no está listo para comprar, darle seguimiento y mantenerlo en la mira hará que siga teniendo esa impresión de ti.



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Por Equipo Editorial SalesUp!

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