Las empresas e instituciones que han decidido hacer la transición de la organización funcional, jerárquica y cerrada, de la primera era – la era industrial – hacia la organización abierta, integrada y ampliada como “red de valor agregado”, de la segunda era – la era de la información (hoy denominada “la era del pensamiento” o del conocimiento) – deben considerar los pilares filosóficos y conceptuales del Modelo de Gestión Holística con Tecnología de Transformación Sistémica Organizacional, que se centran en:



1. Lograr una visión conjunta, compartida y comprometida que oriente la misión, los objetivos y las estrategias de todas las áreas, grupos y personas en una sola dirección, creando la cultura del mejoramiento continuo y la sinergia estratégica de la empresa integrada y ampliada, como condición para ejercer una gerencia socialmente responsable para con sus públicos relevantes.

 

2. Generar el nuevo liderazgo transformacional que exige la transición, a través del desarrollo de las habilidades y destrezas organizacionales, gerenciales y sociales de las personas que dirigen gente.

 

3. Redefinir, rediseñar y transformar los productos, servicios, procesos y sistemas de soporte administrativo, para limpiar de costos extra a toda la estructura organizacional, creando la cultura de la productividad, la efectividad y de servicio al cliente como “razón de ser”, condiciones necesarias para ser altamente competitivos en el escenario mundial.

 

4. Considerar al ser humano como valor central y  generador  del desarrollo y crecimiento social, tecnológico y económico de las organizaciones, como principio básico de la Gestión Humana Empresarial, lo cual implica “humanizar la empresa y las instituciones”.

 

  1. En este artículo comenzaré desagregando el primer tópico, de tal forma que al final de esta serie de escritos, tengamos una ruta que nos permita tener las pautas mínimas necesarias para definir el direccionamiento estratégico de nuestras empresas, en otras palabras un modelo metodológico, para crear una visión empresarial compartida.

  2.  

    Visión empresaria

    Visión empresarial: definir o redefinir el negocio, los valores y las fuerzas esenciales.

    En el proceso de creación y construcción de una visión empresarial compartida, las primeras preguntas básicas que debemos hacernos son: ¿En qué negocio estamos? ¿cuáles son los valores que nos mueven? ¿en qué somos realmente fuertes? – Las respuestas a estas preguntas fundamentales tienen profundas implicaciones en la definición y formulación de la visión de la empresa, del área y de la persona.

    No es lo mismo estar en el negocio de la “producción de papas fritas”, que estar en el negocio de la “producción de alimentos”. No es lo mismo estar en el negocio de la “venta de equipos de telecomunicaciones” que estar en el negocio de “la solución de problemas de telecomunicaciones”. También los valores y las fuerzas esenciales son diferentes cuando los negocios esenciales son diferentes.

  3.  

    • Se entiende como negocio esencial aquel que “tiene masa crítica, una posición líder en el mercado, capacidad y tecnología distintivas, presencia y potencial de expansión y es un motor principal de desarrollo”.
    • Una fuerza esencial es una capacidad básica de acción, una característica distintiva, en la cual se apoya toda organización; es una fuente generadora de ventajas competitivas y un motor de crecimiento y evolución.

     

  4. De la claridad y precisión con que se definan o redefinan estos tres aspectos centrales de la identidad institucional dependen la claridad y precisión con que se definen o redefinen la visión y la misión de la empresa, de las unidades funcionales y de las personas que trabajan en ellas.


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Por Rafael A. Martínez S.

autor

Ingeniero Industrial, Máster en Marketing Digital, Especialista en Pedagogía para el Desarrollo del Aprendizaje Autónomo, Especialista en Facilitación de Autodesarrollo Psicosocial Integral y Especialista en Facilitación de Procesos de Aprendizaje.

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